Ciudad de México.- Fue instalada la Comisión Bicamaral de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y de los Municipios de la LXV Legislatura, que presidirá Blanca María del Socorro Alcalá Ruiz.
“Estoy segura de que podremos hacer un equipo de trabajo que permita tener un diagnóstico claro y propuestas que ayuden a las entidades, pensando en lo que implica un pacto federal del que formamos parte y que necesitamos sea eficiente”, afirmó.
El presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público, Luis Armando Melgar Bravo, celebró la instalación de la Comisión Bicamaral que será un complemento del trabajo que desarrollan.
Xavier Azuara Zúñiga (PAN) dijo que es importante asesorar a los municipios y entidades en materia de planeación, sobre todo, en ingresos, gasto y deuda, porque es la gran problemática del federalismo, qué es legal y qué no, e identificar lo que realmente beneficie a la ciudadanía.
Fernando Renoir Baca, coordinador con Entidades Federativas de la SHCP, comentó que las atribuciones que la Ley de Disciplina Financiera otorga a la Comisión Bicamaral no son menores porque tiene facultades para aprobar o no la deuda estatal garantizada.
Este esquema permite a las entidades federativas y municipios contratar un financiamiento a menor costo, mediante la firma de un convenio de disciplina financiera en términos normales y en semáforo rojo.
“En el caso de endeudamiento elevado, el convenio deberá establecer obligaciones específicas de responsabilidad hacendaria, que adoptarán los entes para restaurar el equilibrio presupuestal”, apuntó.
Señaló que la Ley de Disciplina Financiera buscó la individualización de la responsabilidad de cada ente local vinculado al endeudamiento. Comentó que este ordenamiento entró en vigor a partir de 2019, aunque antes tuvo muchos regímenes transitorios.
“La ley metió orden a través de un proceso de artículos transitorios y los legisladores reflexionaron muy bien cada una de las cláusulas y los tiempos de entrada”, subrayó.
Comentó que las alternancias políticas es lo que ha cambiado en el manejo de la deuda de la mayoría de las entidades federativas, las cuales chocan contra la cultura del patrimonialismo político de los líderes mexicanos.

